Podcast charts
Published by TonyduCast
; 🎧 Este podcast es un proyecto sin fines de lucro, con fines catequéticos. Todo el contenido se comparte con respeto Contenido con fines espirituales y formativos. No sustituye acompañamiento pastoral ni profesional. En caso de reclamo, el material será retirado. > Content is for spiritual and educational purposes. It does not replace pastoral or professional guidance. In case of a claim, the material will be removed. 🎙️ Aviso importante para nuestros oyentes: "Católicos en Camino" es un espacio de evangelización y formación espiritual sin fines de lucro. Todo el contenido es compartido
On the charts
Every published chart this podcast appears in, in the snapshot behind this page. Each one links to the chart it came off.
The Mato Topic Intelligence Platform does not report this podcast as charting in a published category in this snapshot.
From the feed
The latest episodes published to this podcast’s own RSS feed. Titles and descriptions are the publisher’s.
San Gregorio Magno 1Corintios 3, 18-23: “Todo es de ustedes, ustedes de Cristo, y Cristo es de Dios” Salmo 23: “El Señor bendice al hombre justo” San Lucas 5, 1-11: “Dejándolo todo, lo siguieron” Todo parece muy normal en el escenario a orillas del lago de Genesaret. Es la escena familiar y cotidiana de un grupo de pescadores: lavar las redes, ponerlas a secar, sacar la barca, recoger los peces… y hasta ahí, hasta lo ordinario, llega Jesús de un modo extraordinario. Jesús inicia su mensaje de salvación desde una barca de pescadores desalentados por la pobre pesca lograda después de una noche de labor. Es la misma situación de un pueblo que ha luchado y esperaba durante años la liberación, la abundancia y que se encuentra bajo la opresión del Imperio Romano y que ha ido perdiendo poco a poco sus esperanzas. Pero ahora desde esa barca se despiertan nuevas ilusiones y se escuchan palabras que renuevan la esperanza y que alientan a seguir luchando. No son las mismas promesas de siempre, es una buena nueva que toca el corazón y hace renacer las fuerzas. Después, las palabras que muchas veces hemos escuchado y que siempre tendrán para cada uno de nosotros un nuevo sentido: “Lleva la barca mar adentro”, rema mar adentro, lánzate de nuevo. No valen las excusas del cansancio o de anteriores fracasos, siempre está Jesús para acompañar y para despertar los deseos de una nueva empresa que logre al fin la liberación prometida. Los reclamos de Pedro terminan poniendo su fe en la “Palabra” que habían escuchado. La pesca es sorprendente. Hoy también Jesús se acerca a nosotros, allí donde vivimos lo cotidiano y ordinario de la vida, allí donde parece que se han perdido las esperanzas, allí donde parecería que ya hicimos todo y no hemos obtenido frutos. Pero si escuchamos esa “Palabra” dicha con sencillez, si nos dejamos acompañar, si hacemos como Él nos dice, no dudemos que podremos obtener una pesca maravillosa. No son los milagros extraordinarios los que cambian el corazón, son los que brotan de transformar cada momento de nuestra vida en una acción de fe y esperanza, en un momento de encuentro con el Señor.
2 Septiembre Beato Bartolomé Gutiérrez I Corintios 3, 1-9: “Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios y construcción de Dios” Salmo 32: “Dichoso el pueblo escogido por Dios” San Lucas 4, 38-44: “También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he venido” Jesús empieza a manifestarse cercano a las multitudes y las multitudes lo escuchan, lo buscan y se sorprenden de su poder y autoridad. Jesús sana a los enfermos, expulsa a los demonios, hace oración, enseña y no se limita al círculo que le imponen ni sus familiares ni las costumbres de su pueblo. Todas sus acciones llevan la finalidad de proclamar la Buena Nueva, el Evangelio, que es el anuncio gozoso para todos los hombres, de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Y su presencia genera una forma diferente de entender la vida, de relacionarse, de enfrentar la enfermedad, la injusticia y el dolor. Al anunciar el Reino de Dios, Jesús no viene simplemente a decirnos que tendremos que vivir en justicia, que debe reinar la paz, que debemos salvaguardar la creación, Jesús anuncia sobre todo a Dios su Padre, a un Dios vivo que actúa en el mundo y en la historia, y que ahora está actuando. Las formas concretas de anunciarlo son la curación, aun de los más cercanos como la suegra de Pedro, la sanación de todos los enfermos que le llevan, la respuesta a todas las solicitudes de las personas, su oración y un impulso irresistible de anunciar este Reino de Dios a todos los pueblos. Hoy sus discípulos debemos retomar este anuncio y también nosotros debemos hacer presente en nuestros tiempos y lugares a nuestro Padre Dios que vive y camina con nosotros. La construcción del Reino es hacer presente a nuestro Padre y dar posibilidad de vivir con la dignidad de hijos a todos los hombres. La cercanía del Reino y la proclamación que hace del Reino, nos dejan entrever que Él mismo hace presente el Reino a través de su persona y de su actividad, Dios ha entrado en la historia de la humanidad de una forma completamente nueva. Acerquémonos a Jesús, contemplémoslo en toda su actividad y dejemos cuestionar cómo estamos nosotros viviendo este Reino, cuáles son nuestras prioridades, qué actividad nos lleva a hacer viva en medio de nosotros esta presencia actuante de Dios.
1 Septiembre Nuestra Señora de los Remedios 1 Corintios 2, 10-16: “El hombre con su sola inteligencia no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios. En cambio, el hombre espiritual puede juzgar correctamente todo” Salmo 144: “El Señor es justo y bondadoso” San Lucas 4, 31-37: “Sé que tú eres el Santo de Dios” “¿Por qué te metes con nosotros?” Son las palabras del endemoniado frente a Jesús de Nazaret. ¿No serán nuestras palabras también? En días pasados en un noticiero un comentarista afirmaba que no tenemos por qué dejar que Jesús juzgue nuestras instituciones y sea el árbitro de nuestras acciones. Que para él no importaba si fueran buenas o malas, que sólo le interesaba que estuvieran conforme a la ley. Quizás sea también la postura, abierta o implícita, de muchos de nosotros. Reconocemos la gran importancia de Jesús y su bondad, pero queremos dejarlo encerrado en las vitrinas de nuestras iglesias y en los pasillos de las sacristías, que no intervenga en nuestros asuntos y que no se tomen como criterio sus enseñanzas y su doctrina. En el pasaje que acabamos de escuchar, Cristo se presenta “metido” entre la gente, en su oración, en sus preocupaciones, en su enseñanza, pero además lo hace con autoridad y para colmo de males, expulsa un demonio. Quizás esto nos agradaría más porque siempre imaginamos al demonio como un personaje maléfico, horrible y que nos causa pavor. Pero si lo pensamos como el tentador, como el que provoca la división y la codicia, como el que sonríe porque hemos caído entre sus garras… quizás también nosotros le dijéramos a Jesús que por qué se mete con nosotros. La presencia de Jesús debe influir directamente en nuestra vida social, no quedarse en meras especulaciones. “La tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano... Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional... Todos los cristianos, también los Pastores, están llamados a preocuparse por la construcción de un mundo mejor...” Así que hoy dejemos que Cristo se acerque a nuestras vidas, que expulse los demonios de la ambición, de la codicia y del placer que se quieren adueñar de nuestros corazones. Dejemos que Cristo actúe en nuestras personas y después vayamos a construir ese mundo de justicia, de verdad y de amor.
31 Agosto I Corintios 2, 1-5: “Les he anunciado a Cristo crucificado” Salmo 118: “¡Cuánto amor, Señor, hacer tu voluntad” San Lucas 4, 16-30: “Me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva – Nadie es profeta en su tierra” El pasaje de San Lucas resume la actividad de Jesús y nos lo dibuja de cuerpo entero, nos adentra en las líneas fundamentales de su mensaje: La Palabra, el Espíritu, la Buena Nueva, la pobreza, el camino y la liberación. El texto que acabamos de escuchar es un programa no sólo para Jesús sino para sus discípulos, para su Iglesia. Si queremos ser fieles al llamado tendremos que confrontarnos con estos criterios. Frente a un mundo desgarrado, sumido en guerras y pleitos, en ambiente de desigualdad y desequilibrio, Dios no se queda mirando desde lejos. Se acerca en su Hijo Jesús y le confía por medio de su Espíritu una misión de alegría, de esperanza y de liberación. Es la misión que Jesús día a día realizará en los campos y montañas, en los caseríos y en la ciudad: “proclamar el año de gracia del Señor”. Es texto base para que cada uno de nosotros también tomemos el camino. Dios se ha hecho rostro, pobreza y caricia en Jesús que se nos presenta en la sinagoga. Desde entonces el hombre no camina solo. Tiene esperanza, tiene senderos por donde encaminarse y estos son muy claros: dejarse llenar del Espíritu, conformar toda la vida a sus inspiraciones; y hacer muy clara la opción por los desheredados, por los ciegos, por los encarcelados y los pobres. Una evangelización sin el compromiso serio con el hermano queda trunca y es falsa. Que el criterio para saber si es auténtica nuestra evangelización serán las acciones concretas que realicemos frente al hermano. Cristo tuvo sus opositores al proclamarse cercano al necesitado. Hoy mismo, se nos recuerda que muchos no estuvieron de acuerdo con Él y trataron de despeñarlo. ¿Cuál será nuestra postura ante el Señor Jesús? ¡La misma que adoptemos frente al hermano desamparado! Ojalá nosotros no tratemos de deshacernos de Él, no lo queramos arrojar a la barranca, no demos la espalda a quien es nuestro hermano, porque en el hermano se encuentra Jesús.
https://linktr.ee/jastorm2076?utm_source=linktree_profile_share<sid=34941674-3a18-41bf-a52b-c2388b9abe71
El Martirio de San Juan Bautista 1 Corintios 1, 26- 31: “Dios ha elegido a los débiles del mundo” Salmo: “En el Señor está nuestra esperanza” San Marcos 6,17-29: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista” Entre los recuerdos de infancia, vienen a mi memoria las representaciones que en torno a la Semana Santa se hacían en mi pueblo y se han quedado en mi mente algunos episodios que en la imaginación infantil causaban mayor asombro. Uno de ellos es el martirio de San Juan Bautista, que hoy recordamos. Se me hacía imposible que alguien pudiera llegar a los extremos de mandar cortar la cabeza a otra persona tan sólo porque le reprochaba su forma de vivir y menos como fruto de un atractivo baile. Ciertamente es uno de los episodios más trágicos del Nuevo Testamento, pero no queda lejos de los acontecimientos actuales, ni del actuar del hombre que se ve sometido a los ídolos que atan su voluntad. No podemos desconocer que la ambición y el dinero corrompen y descomponen a la persona, que el poder aleja del pueblo, oscurece la mente y endure el corazón, que la pasión y el placer hacen perder la razón y la objetividad. El demonio es astuto y se cuela en donde menos lo pensamos. Los tres ídolos de los que él se vale y que atan el corazón del hombre aparecen en este relato. Son los ídolos que en la actualidad someten voluntades y tienen al país al borde del precipicio. Los crímenes que vemos actualmente han superado lo que nos presenta el evangelio: degollados, quemados, entambados, desaparecidos, la injusticia y la corrupción; y todo en aras de los mismos ídolos que sometían a Herodes y a su familia. Entonces aparece con mayor nitidez y valor la actitud de Juan el Bautista. Frente a las injusticias muchas veces nosotros preferimos callar o hacernos los disimulados. Hoy como ayer la palabra verdadera y la denuncia honesta provocan malestar y tienen consecuencias para quien las hace. La reacción de quien se siente desenmascarado es siempre la misma: destruir, maltratar, difamar… Pero la valentía y honestidad de Juan son un ejemplo para cada uno de nosotros. Tenemos que cuidar no atar nuestros corazones a estos ídolos y además necesitamos alzar nuestra voz sin miedo para denunciar toda injusticia y mentira. ¿Qué nos dice hoy Juan Bautista?
28 Agosto San Agustín I Corintios: “Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados” Salmo 32: “El amor del Señor llena la tierra” San Mateo 25, 1-13: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro” Uno de los problemas más graves que encontraron las primeras comunidades, fue que, después del primer momento entusiasta de seguimiento a Jesús, al prolongarse el tiempo de espera, empezaban a debilitarse y a desconfiar de la segunda venida de Jesús. Si primeramente lo esperaban ya casi para el día siguiente, después, como dilataba en venir, perdían el fervor primero. Esta parábola de las diez vírgenes nos ofrece una clave de lectura muy clara: “Estén pues preparados porque no saben ni el día ni la hora”. Si miramos con atención la parábola encontraremos muchos detalles que parecerían sorprendernos y quizás distraernos del punto central. Ya de por sí, un banquete rompe con la habitual realidad cotidiana. Es día especial de fiesta y regocijo. Pero la reacción extremadamente severa y desproporcionada del esposo, la actitud para nada caritativa de las vírgenes previsoras y la puerta cerrada ante la insistencia de las imprudentes pueden causarnos extrañeza y desconcierto. No olvidemos que las parábolas tocan la realidad, pero resaltando situaciones y “descomponiéndolas” para hacer evidente su enseñanza. El banquete sigue presentándosenos como la mejor imagen del reino. La fiesta, el participar, la comida abundante, han sido para todos los pueblos, signos de la verdadera felicidad. Pero no es una felicidad superficial, sino la verdadera felicidad del compartir, del tener la mesa en común, la del servicio y la participación. Por eso, contrario a otras parábolas, rompe la amenaza de un juicio, y abre la esperanza de la participación en ese extraordinario banquete, presencia de Dios. No se centra tanto en actitudes morales, sino en la perseverancia y en la espera. Entrarán los que no han abandonado la fe, los que no se han entregado a los placeres o a los bienes mundanos, los que mantienen viva la llama a pesar de lo que se tarda y de las dificultades de la noche. Es pues una parábola que nos abre a la esperanza a pesar de las dificultades actuales y lo negro que nos pueda parecer un panorama donde no percibimos la llegada del Reino. Sin embargo, debemos mantener viva la llama y seguir confiando en la palabra de Jesús, en una espera confiada, dinámica, activa, porque el Señor viene.
Querida Comunidad: por la presente os exponemos cómo se difundirá este año el ciclo de catequesis: El título será, *LA VERDADERA SABIDURÍA* y constará de las siguientes catequesis: *-Introducción al ciclo* *-¡Buscad a Dios con humildad'* *-Yo soy la savia para mis discípulos* *-Las cosas santas de Dios* *-Hasta hacerla mía* *-Quien puede estar con Dios* *-Jesús, pobre de espíritu* *-Dios ama a quienes confían en Él* *-Las intuiciones del alma palpan a Dios* La Introducción se publica aquí y las 8 catequesis restantes se os enviarán, una, cada semana siguiente. Recordaros que estas catequesis fueron impartidas a la Comunidad por nuestro querido padre Antonio, en Segovia , en Julio de 2016. Y como decía él, cada vez que las escuchemos el Señor nos abrirá nuevos caminos para seguir acogiendo su Palabra. ¡Que el Señor bendiga a la Comunidad! https://linktr.ee/jastorm2076?utm_source=linktree_profile_share<sid=2abd7b6f-4cb9-4ae0-a335-1f0508adfbd2 Un agradecimiento especial a la Comunidad María Madre de los Apóstoles por las facilidades y permisos otorgados al canal Catolicos_en_camino pero muy en especial al Padre Antonio Pavía ( QEPD) por su amor y entrega al EVANGELIO
27 Agosto Santa Mónica 1Corintios 1, 1-9: “Por Cristo, Dios los ha enriquecido en todo” Salmo 144: “Siempre, Señor, bendeciré tu nombre” San Mateo 24, 42-51: “ Estén preparados” En estos periodos de lluvias y huracanes, constantemente se nos envían mensajes de prevención y cuidados frente a los graves daños que pueden ocasionar. Los lugares peligrosos, las construcciones frágiles, no exponerse demás, evitar la tala inmoderada de árboles, no tirar basura… y sin embargo cuando llegan las lluvias nuevamente tenemos que lamentar desgracias, inundaciones, pérdidas y muertes, que casi siempre que se pudieron evitar con un poco de prevención. Esto también nos sucede en la vida espiritual: estamos desprevenidos y después nos quejamos de los resultados que estamos obteniendo. Hoy nuevamente el Señor Jesús pone en estado de alerta a sus discípulos los invita a estar siempre preparados. A nosotros nos gana la necesidad inmediata, los frutos que al instante se ven y las urgencias, pero con frecuencia descuidamos lo que es más importante. En el ejemplo que Cristo plantea, aunque pudiera pensarse de otra época, nos sitúa claramente en las falsas actitudes que podemos adoptar: un servidor malvado que en lugar de servir golpea a sus compañeros, podría significar la ambición en que caemos los hombres, nos olvidamos que somos servidores y nos convertimos en dueños, déspotas, que en lugar de servir, agredimos y golpeamos. El mal servidor se pone a comer y a emborracharse. El descuido y la desidia nos llevan a despreocuparnos y a entregarnos a los placeres, sin pensar en el futuro, sin mirar si los demás tienen alimentos o pasan hambres. La sociedad moderna, si por una parte nos invita al ahorro y a la prevención económica, por otra nos lleva a un consumismo, a un vivir sin importar el futuro, a un derroche y despilfarro. Todo son descuidos. ¿Y la situación de la vida espiritual? ¿Y la construcción de un mundo fraternal? ¿Y la formación, la educación y la enseñanza de los valores? Se quedan relegados y no ponemos atención. Hoy el ejemplo de Jesús tiene para nosotros una actualidad acuciante. Nos urge poner atención a los valores, a la vida espiritual, a la construcción del Reino.
26 agosto San Junípero Serra 2 Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18: “El que no quiera trabajar, que no coma” Salmo 127: “Dichoso el que teme al Señor” San Mateo 23, 27-32: “Ustedes son los hijos de los asesinos de los profetas” Hay muchas formas de enseñar. Jesús lo hace con su ejemplo, pero también contraponiendo la conducta de los escribas y fariseos a su forma de actuar. Son muy duras sus palabras al compararlos con los sepulcros. En nuestros tiempos evitamos abrir los sepulcros por el peligro de contaminación, entre los israelitas se añadía el sentido de la impureza. Así que cuando acusa a los escribas y fariseos de ser sepulcros blanqueados es más fuerte su sentido. No sólo el horror y el natural disgusto que causa el mirar los huesos descompuestos, sino se le añade el sentido moral de la impureza. San Pablo por su parte en la carta a los Tesalonicenses también arremete contra quienes no actúan, viven en la ociosidad. Son célebres sus palabras: “El que no quiera trabajar, que no coma” Y no lo dice en el sentido mercantilista y comercial que ahora se le quiere dar, donde si la persona no produce se le deshecha y se le desprecia, sino como una acusación contra la ociosidad y la pereza. Así, juntos Jesús y Pablo, con sus fuertes críticas nos enseñan lo que no deberá hacer un verdadero discípulo: ni vivir en la pereza, ni aparentar lo que no es. Pablo se pone de ejemplo que para sobrevivir supo ganarse la vida con sus propias manos… Jesús también con sus manos supo ganarse el pan. Hoy hay muchos que no encuentran trabajo, pero también encontramos personas que viven a expensas de los otros, como zánganos que se aprovechan del esfuerzo de los otros. Aprendamos hoy el valor del trabajo y el valor de la honestidad y la sinceridad. No esperemos que alguien venga a descubrirnos. Igual que a los fariseos, Cristo nos dice que si no hacemos caso a sus palabras, tampoco hubiéramos hecho caso a un profeta que nos viniera a hablar directamente. Los tiempos, las circunstancias, la Palabra del Señor, deben ser nuestras guías para ponernos a construir activamente el Reino de Dios.
25 Agosto San Luis San José de Calasanz II Tesalonicenses 2, 1-3. 14-17: “Conserven la doctrina que les hemos enseñado” Salmo 95: “Alégrense los cielos y la tierra” San Mateo 23, 23-26: “Esto es lo que debían practicar, sin descuidar aquello” En días pasados una adolescente estaba muy triste y lloraba porque algunas de sus compañeras la habían borrado de sus redes del internet. Se preguntaba qué tendría que hacer para ser aceptaba nuevamente y no sentirse “extraña” entre sus condiscípulos. Tenía gran preocupación porque se sentía diferente. Sin embargo, al preguntarle si consideraba amigas suyas a quienes la “borraron”, decía que solamente tenía dos verdaderas amigas, pero que se sentía mal tener una imagen negativa ante el grupo. Y es que tanto en el tiempo de Jesús como en nuestra época se tiende a darle más importancia a lo accesorio que a lo fundamental. Ya dice el refrán “lo malo no es robar, lo malo es que te descubran robando”. Es decir, tener buena fama, dar la imagen y no importa lo que hay en el corazón. Jesús nos enseña todo lo contrario y lo hace lanzando improperios contra los escribas y fariseos que se especializan en aparentar pero que no miran al interior ni cuidan lo profundo del corazón. Cumplir con normas, aparecer como bueno, son sus preocupaciones, pero descuidan lo más importante: la justicia, la misericordia y la fidelidad. ¡Cuántas cosas tenemos que cambiar para entender estos criterios de Jesús! Ya aparecen en estos días los posibles nuevos candidatos a puestos públicos, bien maquillados, con sonrisa complaciente y con promesas atrayentes, pero todo parece “fachada”, “exterior” y no permiten ver sus verdaderas intenciones. ¿Por qué será que nos atrae tanto la publicidad, la fama y el nombre que nos vamos haciendo frente a los demás? No solamente los candidatos, sino toda persona, y en especial los jóvenes, lucha por conservar esa imagen que se ha ganado a base de esfuerzo. Jesús rechaza fuertemente que lo importante sea lo exterior y condena a quienes prefieren las apariencias sobre la justicia y la verdad. Tendremos que luchar nosotros mucho para no caer en esa tentación y para sobrevivir a este mundo de apariencias y falsedades. También nosotros estamos tentados a limpiar solamente el exterior, a pagar los diezmos de la apariencia, pero no a convertirnos en una fuente interior o a buscar los caminos de la verdad. Contemplemos a Jesús, escuchemos con atención sus condenas y miremos nuestras vidas… ¿qué nos hace pensar? Pidamos que nos conceda la sinceridad y la transparencia necesarias para ser sus discípulos.
24 Agosto San Bartolomé Apóstol Apocalipsis 21, 9-14: “Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles” Salmo 144: “Señor, que todos tus fieles te bendigan” San Juan 1,45-51: “Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel” Hace algunos años, visitando comunidades, encontré dos pueblos cercanos cuyos patronos eran apóstoles: San Mateo y San Bartolomé. Me llamó la atención que había cierta discriminación hacía los habitantes del segundo pueblo y no sólo a ellos, sino hasta al mismo patrono San Bartolomé a quien se le tenía por ingenuo, santo, pero “tontito”. Jesús expresa todo lo contrario en sus palabras: “Es un israelita en el que no hay doblez” . ¿No sucede lo mismo entre nosotros? Con demasiada frecuencia quien no tiene doblez es considerado tonto e ingenuo. Hemos llegado a una situación tal que “el doblecara” es admirado como inteligente, capaz y triunfador. Se mira con cierta compasión a quien pretende salir adelante con la verdad, con la justicia y con su propio trabajo. Algo de esta mentalidad deja ver también el propio Bartolomé al considerar a Jesús como un pobre campesino venido de lejos y hasta se atreve a afirmar: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Pero es el camino que escogió Jesús. No quiso pertenecer a las clases dominantes sacerdotales o regias que se asentaban en la orgullosa Jerusalén; no escogió la fuerza y el poder que se ostentaban en Roma; tampoco quiso dominar por medio de la sabiduría de la que hacían gala los griegos. Escogió el camino de la sencillez, de la pobreza, de los despreciados, de los de la periferia, y desde ahí proclamó su buena nueva. Y desde ahí sus discípulos también tendrán que vivir y predicar el evangelio. San Bartolomé lo supo hacer como su fiel seguidor, y nos enseña el camino que nosotros debemos seguir. Qué bueno que se dijera de cada uno de nosotros que tenemos un corazón donde no hay doblez, que bueno que se hablara de nosotros por nuestra búsqueda de la verdad… qué bueno que nuestros amigos y preferidos fueran los sencillos, los pobres y los humildes, de la misma manera que lo hizo Jesús.
XXI Domingo Ordinario Isaías 22, 19-23: “Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro” Salmo 137: “Señor, tu amor perdura eternamente” Romanos 11, 33-36: “Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él” San Mateo 16, 13-20: “Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos” Jesús ha llegado a la mitad de su camino hacia Jerusalén. Después de haber dado de comer a miles de personas, después de haber sanado a la hija de la mujer cananea, después de haber vencido a las tempestades, pregunta a sus discípulos la opinión de la gente sobre su persona. No es que Jesús esté muy interesado en las encuestas de imagen y mucho menos que busque métodos para mover las masas hacia sus intereses, sino todo lo contrario: quiere hacer entender a sus discípulos que más allá de las imágenes y apariencias lo que verdaderamente importa es el encuentro que con Él hayan tenido y asumir los valores del Reino. Hace evidente el fuerte contraste entre las pretensiones desmedidas de quienes esperan un profeta o Mesías poderoso y los caminos sencillos de servicio, entrega y humildad que escoge Jesús. La gente dice que es un profeta, pero lo espera a su modo y su estilo, que confirme sus ambiciones y que sostenga sus intereses. La confesión de Pedro va mucho más allá y refleja la influencia que el Resucitado ha tenido en la elaboración del evangelio. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones: Pedro afirma categórica y correctamente lo que es Jesús, pero todavía está muy lejos de asumir sus valores y su forma de vivir. Ya se irá dando tropezones y tendrá que cambiar profundamente su corazón para amoldarlo al de Jesús. La pregunta de Jesús de ningún modo queda sólo en el pasado. Hoy, más que nunca, se hace presente y hoy, más que nunca, debemos responderla con nuestra propia vida. “ ¿Y quién dicen ustedes que soy yo?” Desde luego es una pregunta comprometedora, para algunos casi ofensiva. Para otros, es una pregunta brotada del amor sincero que Jesús tiene por nosotros. ¿Y quién es Jesús para mí? Contestaciones de catecismo y de teología barata, todos tenemos alguna. No es una pregunta de un examen de historia antigua o contemporánea. No son pocos los ateos que lo saben todo de Jesús. También los fariseos que le espiaban se sabían todo de Él: su padre, su madre, sus parientes, su edad, sus correrías por Palestina. Hay muchos que aducen palabras de Jesús para reforzar sus propias ideologías o para justificar las discriminaciones, las condenas y los juicios hacia los demás. Por otra parte es triste constatar que muchos de los que se dicen católicos o cristianos, no se tientan el corazón a la hora de cometer injusticias, de romper la fraternidad y de asumir criterios contra la vida. Se da la paradoja de que hombres y mujeres que por una parte afirman ser “católicos”, por otra parte no se suman a la construcción del reino, a la lucha por la justicia o a velar por los derechos del más débil. Quisiéramos ser cristianos sin cruz. A Jesús no le interesa una imagen o una respuesta de encuesta, a Jesús le interesa una respuesta con la vida.
22 Agosto Nuestra Señora María Reina Ezequiel 43, 1-7: “La gloria del Señor penetró en el templo” Salmo 84: “El Señor habitará en la tierra” San Mateo 23, 1-12: “Los fariseos dicen una cosa y hacen otra” Cuando el Papa Francisco denunciaba la hipocresía y los chismes como graves obstáculos para la convivencia tanto en la sociedad como en la misma Iglesia, muchos se sentían ofendidos y escandalizados. Pero Cristo lo ha hecho primero. Son duras sus palabras contra los escribas y los fariseos. Nos hemos acostumbrado a escucharlas, pero a los ojos del pueblo de Israel parecería un insulto insoportable aquellas acusaciones que descalificaban a sus principales dirigentes. Pero no son sólo palabras para aquel tiempo, son palabras muy actuales para todo el discípulo que quiere seguir a Jesús. No cabe en el corazón la hipocresía, no se puede seguir a Jesús con la ambición de los primeros puestos, no se es discípulo cuando se esperan los honores y los reconocimientos. ¿Difícil el seguimiento? Con frecuencia pretendemos acomodar estos reclamos a otras personas y nos escudamos en nuestra supuesta fidelidad para hacernos a un lado. Sin embargo, también para nosotros son estas palabras. No es extraño que a las personas que nos acercamos a Iglesia se nos tache de intransigentes frente a los errores de los demás cuando nosotros mismos hemos cometido peores faltas. No es raro que quien se ostenta como predicador de la palabra quiera obtener provecho, reconocimientos y honores por su actividad profética. También entre nosotros habemos quienes buscan que las cargas las lleven los demás, que los servicios los hagan los otros y que nosotros nos saltemos las leyes valientemente con excusas y justificaciones. Ya la gravedad de la situación no es que nos dejemos llamar guías, sino que le quitemos el lugar a Jesús. Lo intolerable es que nos creamos “padres”, dueños de la vida y de las decisiones, quitando el puesto a nuestro Padre Dios. Las últimas palabras de este pasaje son las prescripciones en positivo de lo que se espera que haga el verdadero discípulo: “Que el mayor entre ustedes sea el servidor”, es todo el sentido de la vida de Jesús y el sentido que podemos dar a nuestra vida. ¿Cómo escuchamos estas palabras de Jesús? ¿Sólo las aplicamos a los demás?
Querida Comunidad: por la presente os exponemos cómo se difundirá este año el ciclo de catequesis: El título será, *LA VERDADERA SABIDURÍA* y constará de las siguientes catequesis: *-Introducción al ciclo* *-¡Buscad a Dios con humildad'* *-Yo soy la savia para mis discípulos* *-Las cosas santas de Dios* *-Hasta hacerla mía* *-Quien puede estar con Dios* *-Jesús, pobre de espíritu* *-Dios ama a quienes confían en Él* *-Las intuiciones del alma palpan a Dios* La Introducción se publica aquí y las 8 catequesis restantes se os enviarán, una, cada semana siguiente. Recordaros que estas catequesis fueron impartidas a la Comunidad por nuestro querido padre Antonio, en Segovia , en Julio de 2016. Y como decía él, cada vez que las escuchemos el Señor nos abrirá nuevos caminos para seguir acogiendo su Palabra. ¡Que el Señor bendiga a la Comunidad!
21 Agosto San Pio X Ezequiel 37, 1-14: “El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán” Salmo 106: “Demos gracias a Dios, porque nos ama” San Mateo 22, 34-40: “Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo” Cuando se ha intentado y no se encuentra respuesta, cuando se lucha y se fracasa, empiezan las dudas, el desaliento y por fin, la apatía y el desencanto. Parecería que esto sucede con nuestra sociedad: frente al mal, la violencia y la corrupción, está tomando el camino de una frustrada resignación y aceptación de su impotencia. Le pasa lo mismo que nos narra Ezequiel en la primera lectura cuando el pueblo de Israel exclamaba: “Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados”. Sin embargo, el Señor le hace contemplar al profeta cómo al conjuro de su palabra los huesos se juntan y después reciben el Espíritu que les da nueva vida. Así reconoce el pueblo que Dios es su Señor y que en Él tendrá su fuerza. Quizás es lo que nos hace falta hoy en nuestra lucha contra el mal: obrar conforme a los mandamientos y deseos del Señor, sentir su presencia en medio de nosotros, sabernos pequeños y débiles para ponernos en su mano y confiar en el Espíritu que obra en medio de nosotros. Este es un día para despertar la esperanza basados en las mismas palabras del Señor y en el ejemplo que nos ha dado cuando actúa a favor de su pueblo. Claro que debemos cumplir sus mandamientos como nos lo recuerda el pasaje de San Mateo y buscar lo más importante y medular que es el amor a Dios y el amor al prójimo. Quizás nuestros fracasos se basan en esta falta de amor en todas las esferas de nuestra sociedad, en sus estructuras, en la educación, en la familia. Hemos borrado a Dios de nuestras vidas y nos hemos desentendido del prójimo. Se pretende construir una sociedad más en las leyes que en el amor y nos olvidamos de lo fundamental. Cuando olvidamos a Dios, cuando dejamos a un lado al prójimo, no podemos alcanzar el éxito en la construcción de una nueva sociedad ni de una nueva familia. Miremos hoy cómo estamos haciendo nuestra lucha, si ponemos a Dios en el centro y el amor al prójimo como su fundamento. Así podremos despertar nuevamente la esperanza basados en la palabra y la fuerza del Señor.
20 Agosto San Bernardo Ezequiel 36, 23-28: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi espíritu nuevo” Salmo 50: “Crea en mí, Señor, un corazón puro” San Mateo 22, 1-14: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren” ¿Te puedes imaginar una mesa donde todos puedan participar? ¿Te imaginas un mundo donde todos puedan tener lo necesario para vivir, para educarse, para sostener su salud? Nuevamente una parábola y nuevamente una mesa de fiesta. Son los temas preferidos por Jesús para darnos a conocer la naturaleza de la salvación. Una invitación abierta que puede aceptarse o rechazarse, pero que trae consecuencias de muerte y autoexclusión. La fiesta es para todos, ahí están llamados en primer lugar los amigos del novio… pero hay quienes con diferentes pretextos prefieren sus intereses personales a una mesa común. Nada extraño en tiempos de Jesús, muchos menos extraño en nuestros tiempos. Es difícil compartir la mesa con los demás. La discriminación, la ambición, los intereses de grupo, la búsqueda de beneficios propios, no permiten abrir los ojos ni las puertas a los demás y se prefiere comer el pan en soledad. Los invitados se niegan a participar del banquete de la vida y hasta se atreven a agredir a quienes los están invitando. Es cerrarse ante la posibilidad de compartir y sentirse ofendido por una invitación a tener una mesa común. No es raro en estos tiempos, donde la ambición ha creado guetos de poder que excluyen a los demás y los sienten como sus enemigos. No son raros los espacios exclusivos para gente importante, las barreras que delimitan las clases sociales, los eventos solamente para unos cuantos. El Señor abre la invitación a todas las gentes, especialmente a los más necesitados. Y todos se sienten con derecho a participar. Quizás nos llame la atención el reclamo a quien no lleva el vestido de fiesta ¿por qué rechazarlo si la invitación ha sido tan abierta? Quizás la interpretación se refiera no tanto un vestido, sino una disposición. Quien no está dispuesto a participar en común, quien está mirando egoístamente, quien busca su propio beneficio, no está preparado para la mesa común. Cada uno de nosotros hoy estamos llamados, escuchemos la voz del que prepara el banquete, pongámonos el vestido de la fraternidad y participemos con todos los hermanos del banquete de la vida.
19 Agosto San Juan Eudes Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores Ezequiel 34, 1-11: “Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer” Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará” San Mateo 20, 1-16: “¿Vas tenerme rencor porque yo soy bueno?” ¿No es desconcertante esta parábola para nuestra mentalidad? Claro que sí. Cuando se mira a la persona simplemente como factor de producción y no se tiene en cuenta sus sentimientos, sus necesidades, sus circunstancias, esta parábola no tiene ningún sentido. Productivamente no es aceptable recompensar con un salario completo a quien ha trabajado solamente unas cuantas horas. Y resulta peor si nosotros somos los que hemos trabajado todo el día y nos comparamos con quienes han estado unos momentos nada más en el centro de trabajo. Cuando la producción y el negocio son prioridad, cuando las estructuras económicas dictan las leyes tenemos migrantes que mueren de hambre, personas mayores que no encuentran trabajo ni pensión, ancianos abandonados a su suerte y millones de pobres que son mirados como carga y como excedentes en este mundo materializado. Todo se subordinada al dios dinero, se le ofrecen en sacrificio personas, naturaleza y corazones. Pero en el Reino de los Cielos es muy diferente: no importa tanto la producción cuanto las personas; no se mide conforme a las máquinas, sino conforme al corazón. Y entonces todo cambia, y entonces los mismos que han trabajado todo el día tienen el entusiasmo y la alegría de hacer partícipes a los demás de lo que han logrado y entienden que compartir da alegría. Si no nos estamos comparando con los demás, si aceptamos los dones que el Señor les ha dado, si nos alegramos con los éxitos de los hermanos, encontraremos verdadera armonía interior. El resentimiento por la bondad de otros, la comparación con los demás, o trae frustración y complejos, o trae orgullos y vanidades. El regalo de la vida que el Señor nos ha dado, lo podemos disfrutar a plenitud y si lo compartimos, crece más. Así es nuestro Dios: siempre da, siempre va en busca de todos, llama a todos hasta la última hora. ¿No estamos participando en la construcción del Reino y de la mesa común? ¡El Señor te llama, puedes responder ahora! ¿Ya estamos participando? ¡No cierres las puertas a los hermanos! La alegría es plena cuando se comparte.
18 Agosto Ezequiel 28, 1-10: “Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios” Deuteronomio 32: “El Señor da la muerte y la vida” San Mateo 19, 23-30: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos” Hay palabras de Jesús que de tanto oírlas y citarlas les hemos quitado su sentido y toda la fuerza que tienen. Una de ellas es la declaración que hace sobre la riqueza. Si pensamos en la ideología que privaba en tiempos de Jesús donde la riqueza se miraba como bendición y la prosperidad como signo de la rectitud de una persona, todavía se hace más fuerte su declaración. De ahí la sorpresa de Pedro y los demás discípulos. Pero Jesús no quita el dedo del renglón: la riqueza corrompe el corazón de los hombres. Ya en sus tiempos las desigualdades eran insultantes, pero ahora en nuestros tiempos existe esta gravísima desproporción entre los que nada tienen y a los que todo les sobra. Sí, unos cuantos poseen la mayor parte de los bienes y muchísimos padecen necesidad. El Papa Francisco denunciaba esta inequidad y nos aseguraba que mientras exista no podrá haber verdadera paz. El corazón del hombre se endurece con la ambición y la tentación del poder puede seducirnos a todos. A algunos esto les parece natural y se escandalizan cuando se insiste en la necesidad de una mejor distribución y en la hipoteca social que tienen los bienes terrenales. Nadie tiene derecho a tener de más, mientras su hermano sufre necesidad. Pero los bienes producen endurecimiento del corazón y nos hacen insensibles ante las necesidades. Nos excusamos arguyendo la negligencia o el descuido de los demás que provocan sus propias carencias. Sin embargo, Cristo sigue insistiendo: la riqueza corrompe el corazón. Y necesitamos estar atentos ante este grave peligro para quienes se deciden a seguir a Jesús. Los mismos apóstoles parecería que están buscando su provecho, como puede sucedernos ahora también a nosotros: buscar a Cristo con la finalidad de beneficiarnos personalmente, económicamente. Jesús supo hacer vida esta consigna que propone a los apóstoles y a todo discípulo: vivió pobre, entre los pobres y supo ser feliz. ¿Qué nos dice hoy Jesús sobre nuestra forma de vivir, nuestros anhelos y nuestras ambiciones? ¿Dónde ponemos nuestro corazón?
17 Agosto Ezequiel 24, 15-24: “Ezequiel servirá de señal: harán lo mismo que él ha hecho” Deuteronomio 32: “Abandonaron a Dios que les dio la vida” San Mateo 19, 16-22: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo” La dura experiencia del profeta Ezequiel que pierde a su esposa y que no puede hacerle duelo, sirve de señal para que el pueblo de Israel comprenda su infidelidad y el gran amor que el Señor le tiene. El amor de Dios debía ser lo más importante. Pero ellos olvidan esta preponderancia de su Dios. Quizás a nosotros nos pase lo mismo: hay en nuestra vida muchos anhelos e ilusiones. Decimos que tenemos ideales que queremos alcanzar y hasta hacemos ciertos propósitos, pero después descubrimos que tenemos el corazón atado a pequeñeces, a miserias, a pasiones y a la ambición. Desde propósitos sencillamente buenos: como la ecología, el bienestar corporal, la relación con las personas, hasta propósitos que nos llevarían a un compromiso mayor: vivir plenamente el evangelio, comprometernos en serio con los hermanos, seguir a Jesús. El ejemplo del joven del evangelio es muy real y muy actual. También nosotros preguntamos qué es necesario para tener una plenitud de vida, pero también nosotros quisiéramos alcanzarlo con simples cumplimientos, con mediocridades, con irla pasando. La respuesta de Jesús nos descubre una entrega completa. No es simplemente ir cumpliendo mandamientos, que ya esto sería muy importante para nosotros, sino se trata de mirar el espíritu de esos mandamientos. No se trata simplemente de no robar, sino de compartir con los demás; no se trata de no matar, sino de dar vida; no se trata sencillamente de no cometer adulterio, sino de aprender el verdadero amor. Cristo siempre nos pide una entrega completa, así como Él la vivió. Se ilusiona con invitarnos a cada uno a compartir la construcción del Reino… pero para esto debemos tener el corazón libre. Y nuestro corazón se deja amarrar fácilmente por cuatro naderías: una pasión, el dinero, la ambición, el placer… y nos retiramos con la cabeza baja cuando no somos capaces de responder efectiva y comprometidamente a Jesús. Hoy Jesús nos hace nuevamente esa invitación: dejar todo, mirar en cada pobre un hermano, escuchar su palabra y seguirlo. Ofrece la verdadera felicidad, la que no depende de cosas externas, la que se asienta en lo profundo del corazón. ¿Qué le respondemos hoy a Jesús?
Ranking source
Apple Podcasts rankings via the Mato Topic Intelligence Platform.
Observed September 19, 2026. Cached outside the daily freshness window; the positions keep the date they were taken on.
Apple and Apple Podcasts are trademarks of Apple Inc., registered in the U.S. and other countries.
Pairs with
Bring this source into Mato to read its transferable patterns, then turn them into an original show for your own audience.