Published by Podium Podcast
¿Cómo acaba una simple parada para repostar convirtiéndose en una historia sobre España? Durante décadas, millones de personas descubrieron a sus artistas favoritos en los expositores giratorios de las gasolineras. Canciones que rara vez sonaban en las radios, que casi nunca aparecían en las portadas de las revistas musicales y que, sin embargo, formaron parte de la vida cotidiana de barrios, pueblos y familias enteras. El fenómeno de la música de gasolinera es el relato de esa otra historia: la de las cintas de cassette que acompañaron viajes interminables, la de artistas como Los Chichos, Los Chunguitos, El Fary, Camela o Estopa, y la de un país que pasó años mirando por encima del hombro a una parte de su propia cultura. A lo largo de tres episodios, y de la mano de Repsol, este viaje recorre carreteras, urbanizaciones de extrarradio, pueblos de verano y grandes ciudades para entender cómo una música considerada menor acabó convirtiéndose en una de las expresiones más influyentes de la cultura popular española. Porque esta no es solo una historia sobre canciones. Es una historia sobre clase social, identidad, prejuicios, orgullo de barrio y la reconciliación de un país con su propio folclore.
Listen on Apple PodcastsEn el tercer episodio, 'La España de Camela', nuestro viaje concluye con la reconciliación de nuestro país con su folclore. La música española dejó de ser percibida como un género rancio y casposo y empezó a ser reivindicada y celebrada. Términos elitistas como “placer culpable”, “choni” o “charnego” caen en desuso y nuevos artistas como Bad Gyal, Rosalía o C Tangana triunfan inspirándose en la música de gasolinera con la que crecieron. Mientras tanto, Camela disfrutan de los mayores éxitos de su carrera gracias a que ellos nunca cambiaron, pero España sí que cambió.
En el segundo episodio, 'El buen gusto oficial', exploramos con la colaboración de Repsol la importancia de la prensa en los 90 a la hora de dictaminar qué era culturalmente válido y qué no. Mientras el sistema solo se fijaba en el centro de las ciudades, los extrarradios no dejaban de crecer y allí se consumía todo tipo de música (flamenco, latino, rock, rumba, flamenquito) sin pararse a pensar si esa música era culturalmente legítima o no.
Este primer episodio investiga los orígenes y comienzos de la música de gasolinera. Una España en la que, durante muchos años, una simple parada para llenar el depósito de gasolina podía descubrirte un nuevo grupo de música para tu viaje. ¿A quién se le ocurrió esta idea de vender cintas de cassette en las gasolineras? Esa industria subterránea (en la que no todas las ventas y, por tanto, no todo el dinero se declaraba) acabó generando una contracultura, considerada de nicho pero extremadamente popular, con sus propias estrellas superventas: Los Chichos, Los Chunguitos, El Fary, Camela... Grupos que contaban el día a día de los barrios, de la gente humilde, reflejando una realidad que no salía en los medios, denostada en muchos ambientes, pero que sin embargo acabó marcando la historia de este país. En colaboración con Repsol.
#publi Delirios de España, en colaboración con Repsol, analizará el fenómeno cultural de la música de gasolinera: la construcción espontánea de los gustos populares, los prejuicios que despertó este movimiento y la reivindicación que hoy se está haciendo de la música cañí. Un episodio especial que se publicará muy pronto en todas las plataformas de podcast.
Juan Sanguino conversa con Maruja Torres, una leyenda del periodismo cultural, sobre todas las repercusiones de los Goya del 'No a la guerra': las represalias poco disimuladas del PP, la nueva conciencia política entre los millennials y la excepcionalidad del caso español, quizá el único país en el que una buena parte de su población está en contra de su propio cine. ¡Compra tu entrada para la gira de Delirios de España! 9 de mayo en Sevilla: https://cartujacenter.com/show/delirios-de-espana/
El final de nuestra historia está marcado por el inicio de dos guerras, una literal y otra metafórica. Aznar reafirma su apoyo a la invasión americana de Irak, desoyendo a los cuatro millones de españoles que salieron a manifestarse contra la contienda. Y la otra guerra, la metafórica, fue la que la derecha política le declaró al cine español: un antagonismo que ha llegado hasta nuestros días. Compra tu entrada para los shows de 'Delirios de España' en Barcelona (11 y 12 de abril): https://teatreapolo.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/
Las 48 horas posteriores a los Goya, con la resaca (en algunos casos, literal) de la gala, los periodistas y políticos plantean ya las narrativas que siguen todavía hoy afectando la imagen del cine español: que son unos subvencionados, que sus películas no las ve nadie y, sobre todo, que no son más que unos titiriteros.
Mucha gente dijo “No a la guerra” aquella noche, pero nadie despierta la ira de la derecha como Javier Bardem. ¿Qué fue lo que dijo para desencadenar años de insultos, investigaciones de hacienda y portadas agresivas? ¡Compra tu entrada para los shows de Delirios de España en Barcelona! 11 y 12 de abril en el Teatre Apolo: https://teatreapolo.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/
En las horas previas a la gala, empiezan a correr todo tipo de rumores: que los Goya se cancelan, que se hacen pero no se van a retransmitir, que la ministra de cultura no va a asistir... Finalmente Pilar del Castillo sí acude a la gala, algo de lo que se acabaría arrepintiendo. Es una gala anárquica, impredecible y, sobre todo, muy política. Casi todos los entregadores y ganadores llevan chapa contra la guerra y aprovechan la tele en directo para criticar abiertamente al gobierno de Aznar. Pero todo salta por los aires cuando Javier Gutiérrez protagoniza un sketch grotesco que siembra el caos en los pasillos del recinto.
Los preparativos de la gala se ponen en marcha y Animalario lo tiene claro: puede que les hayan cogido por ser los chavales gamberros de 'El otro lado de la cama', pero esas tres horas de televisión en directo suponen una oportunidad única para criticar abiertamente las políticas del gobierno. Una reunión en Televisión Española lo cambia todo, pero alguien les sugiere que cuando vayan no les enseñen el guion completo. ¡Compra tu entrada para la gira de Delirios de España! Madrid (14 y 15 de marzo): https://gruposmedia.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/ Barcelona (11 y 12 de abril): https://teatreapolo.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/
En este prólogo, Juan Sanguino contextualiza el escenario previo a aquella controvertida gala de los Goya del año 2003. Por un lado, el partido del gobierno, el PP de José María Aznar, que en su primera legislatura hizo buenas migas con la gente del cine español celebrando cenas privadas y dándoles las mayores subvenciones de la democracia, pero que en la segunda legislatura, ya con mayoría absoluta, no disimuló que ya no necesitaba congraciarse con nadie. Por otro, la Academia de Cine, que tras unos años de mucho cachondeo y muchas críticas, consiguió que los Goya fuesen un evento culturalmente relevante y prestigioso. Y finalmente, el grupo teatral Animalario, unos antisistema que de repente recibieron el encargo de hacer una gala de los Goya. ¡Compra tu entrada para la gira de Delirios de España! Madrid (14 y 15 de marzo): https://gruposmedia.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/ Barcelona (11 y 12 de abril): https://teatreapolo.com/cartelera/delirios-de-espana-el-podcast/
¡Delirios de España sale de gira! En cada función, Juan Sanguino contará en 90 minutos un Delirio que comenzó como una broma popular, un meme antes de que los memes existieran, y acabó convirtiéndose en un símbolo del revisionismo feminista en España: CHENOA EN CHÁNDAL. El evento no se graba ni se publica, así que, si no vienes... ¡Te lo pierdes! El 9 de mayo estaremos en el Cartuja Center CITE de Sevilla. Ya podéis comprar las entradas en este enlace: https://tickets.oneboxtds.com/cartujacenter/events/54810
En este episodio especial con público, Juan Sanguino y el cineasta Nacho Vigalondo comentan los mejores momentos de la película ‘Los otros’, desgranan anécdotas que se quedaron sin contar e invitan al escenario a la verdadera estrella de la temporada: Emiliano Otegui.
Harvey Weinstein se quita la máscara e intenta recortar la película a su gusto. Alejandro se planta. Al final, Harvey le pide perdón literalmente de rodillas. Los otros se estrena un día después de que Nicole Kidman y Tom Cruise firmen su acuerdo de divorcio: la primera imagen de Nicole Kidman soltera fue del brazo de Alejandro Amenábar, exclamando: “Ahora por fin puedo ponerme tacones”. https://tickets.circulobellasartes.com/es/1144-actividades/11123-delirios-de-espana-juan-sanguino-y-nacho-vigalondo/info
El rodaje se traslada a Cantabria, pero Nicole viaja sola. Y llega cuatro semanas después de lo previsto. Se trata de otra Nicole: seria, impaciente y dispuesta solo a hacer una toma por cada escena. Pero Alejandro Amenábar tiene que acabar esa película. Sea como sea. Y otra cosa que acaba es el matrimonio Cruise – Kidman.
El rodaje se detiene. Otra vez. Harvey Weinstein (el que faltaba) se presenta en Madrid para exigirles que se la cedan a la Fox para rodar escenas extra de Moulin Rouge en Fuenlabrada. Tom Cruise, mientras tanto, disfruta de la vida madrileña y se va a ver al Real Madrid y a jugar al golf.
Arranca el rodaje y los americanos intentan detenerlo: la niña no les gusta, hay que cambiarla y coger otra. Los españoles se plantan. Y la niña, lejos de agradecer esa confianza en ella, se rebela y se niega a aprenderse sus diálogos. Nicole, por su parte, continúa con sus poblemas de rodilla y con una cojera que, según algunos, resulta un poco sospechosa...
Nicole Kidman aterriza en Madrid con una sonrisa, tres pelucas carísimas y 34 sugerencias de cambios de guion. Y con “sugerencias” quiere decir “exigencias”: o Alejandro acomete esos cambios o Nicole coge las maletas y se vuelve a Los Ángeles.
Y por fin llega Tom Cruise. Los españoles se lo pasan bomba con la llegada de los americanos, que preguntan a qué hora se hace la siesta en el rodaje, alucinan con que haya churros, cocido y cachopo en el cátering y se quejan de que la mayoría del equipo no hable inglés. Pero claro, tienen que encontrar la manera de entenderse...
Todo está listo. El decorado empieza a coger polvo. El equipo entero está contratado y cobrando su sueldo. Y la estrella... la estrella no llega. Los retrasos en el rodaje de Moulin Rouge obligan a todo el equipo de Los otros a quedarse en su casa de brazos cruzados, mientras el presupuesto, que ya de entrada era enorme, sube un 30%. La prensa empieza a hablar de Los otros como una película maldita, una locura de unos flipados que, en realidad, nunca se va a hacer. Y la industria enseña la patita: hay ganas de ver fracasar a Amenábar.
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